Cómo decorar una segunda residencia.

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Cómo decorar una segunda residencia.

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Una segunda residencia puede ser una casa en la montaña, un apartamento en la playa o hasta una vivienda urbana. Pero muchas veces, la característica común en todas estas segundas residencias por diferentes que sean sus ubicaciones, es una falta de sensación de hogar que sin embargo se puede solucionar con algunos consejos de decoración.

Esa sensación de hogar, que demasiadas veces encontramos a faltar en las viviendas que se usan como segunda residencia, es el resultado de una decoración descuidada y de un equipamiento no pensado.

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No pocas familias son las que amueblan la casa de vacaciones con lo que les sobra de su primera vivienda. Esto puede llegar a ser hasta un problema para disfrutar de esa segunda residencia al llegar incluso en ocasiones, a utilizarla como almacén, convirtiéndola en un cajón desastre muy alejado de lo que debería ser una casa para relajarse y disfrutar del tiempo libre.

Por eso es necesario, tanto si queremos amueblar y decorar nuestra segunda vivienda por primera vez, como si queremos mejorar la que ya tenemos, conocer las claves que nos ayudarán a acertar con su equipamiento y decoración, para conseguir una segunda residencia que realmente podamos disfrutar.

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Lo primero que tenemos que considerar de una segunda residencia, es que es una vivienda tan importante como la primera. Por lo tanto, no la amueblaremos ni decoraremos “con sobras”.

El equipamiento de una segunda residencia tiene que ser funcional, sencillo, fácil, pero también estético. De todo ello dependerá que realmente se convierta en un segundo hogar para disfrutar.

El principal objetivo al equipar una vivienda de vacaciones debe ser la comodidad, y decimos equipar porque no solo hablamos de llenarla de muebles. Conseguir que una casa sea cómoda, es la única forma de convertirla en un espacio de bienestar.

Los muebles, los justos, deben ser cómodos. Un exceso de mobiliario, cargaría un espacio que debe verse ligero, y piezas poco cómodas, resultarían inútiles en una segunda residencia a la que vamos a relajarnos y a descansar.

Los electrodomésticos en una segunda residencia también deben ser los justos, pero sin olvidarnos de ninguno. Esto es importante ya que muchas veces no pensamos en algún o algunos de los electrodomésticos para nuestra casa de vacaciones que sí que usamos frecuentemente en nuestra vida diaria. Si los usamos, nos hemos acostumbrado a ellos y por lo tanto nos resultará cómodo tenerlos también en la segunda residencia.

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Hay que tener en cuenta también, como en cualquier vivienda, los textiles de nuestra segunda residencia. En una casa de vacaciones, los textiles tienen que ser ligeros y frescos por dos razones; porque este tipo de tejidos no recargan los ambientes y porque son más fáciles de limpiar.

En este momento no sobra mencionar que fáciles de limpiar también tienen que ser, tanto los muebles como los electrodomésticos que hemos mencionado antes, en una casa de vacaciones. Recordemos que buscamos, ante todo, comodidad.

Concretando más, y siempre con la comodidad en mente, en cualquier segunda residencia y especialmente las dedicadas a las vacaciones y al tiempo libre, hay materiales con los que amueblarla y decorarla más recomendables. Estos son maderas, elementos naturales, fibras, mimbre, forja… cualquier material que aporte ligereza y frescura, nos ayudará a dar con ese toque hogareño que buscamos. Además, estos mismos materiales no recargan los ambientes y nuestra casa de vacaciones será estéticamente relajante y funcionalmente cómoda.

No viene mal, aunque por supuesto esto tiene más que ver con el gusto personal de los que van a habitar la vivienda, recordar que los estilos armonizados con la ubicación de la casa pueden ayudar a sentirnos cómodos en ella. Una casa en la playa puede por ejemplo tener un toque marino y fresco, una en la montaña elementos rústicos y cálidos y una en la ciudad puede decorarse de una manera más minimalista o urbana.

Si nuestra segunda residencia cuenta con espacios exteriores, no podemos olvidarnos a la hora de decorarla. De hecho, en las vacaciones de primavera o verano, no solo los jardines sino cualquier terraza o balcón abiertos, pueden convertirse en espacios totalmente habitables.

Y finalmente, porque además de comodidad queremos que nuestra segunda residencia sea también nuestro segundo hogar, es recomendable añadir elementos personales a la decoración. Cuadros, marcos y fotografías, son perfectos para lograr este toque personal que haga de una casa a la que vamos de vez en cuando, un hogar.